Lucha Interna (LI)

La evolución desmedida del poder económico opaca la dignidad de nuestro nacer, en blanco y negro los pueblos cuentan quienes son y, lo poco de este engaño comparable al sufrimiento humano en segundos.

Cuando las calles nos revelan la vida de cada mujer y cada hombre, la batalla comienza: dejarse vendar o luchar…

Por ahí escuche, observe y sentí que no se justifica la esclavitud laboral de los obreros en las agroindustriales por ser productores de consumo internacional y morir de hambre en el intento. Existe uno de los tantos casos degenerativos para el futuro social, el de una trabajadora obrera que feneció en este mundo paralelo, al cual no le importa más que la individualidad del acto siendo simples indiferentes de su historia; negándola. Ella ya no está y sí estuvo… débil, triste de malgastar todas las oportunidades en su vida trabajando para quien jamás va reconocer sus absurdos actos reprochables, su explotación… no da tregua en el conflicto interno por sus horas de trabajo físico, una de las tantas mujeres que integran la masa desposeída ha muerto y, nadie excepto su familia, le interesa.

people-844213El sentido de nuestra vida depende mucho del tiempo que sobrevivimos.

Este caso irreparable se suma a tres dígitos numéricos, el porcentaje es considerable tanto que perfora la dignidad del ser humano en el agro. Si leemos el análisis crítico del ‘El horror económico’ (Viviane Forrester-Francesa) que refiere un desconocimiento de las personas sobre la explotación, siendo una palabra que se repite históricamente en inestabilidad y vergüenza, escrito explícitamente: -lo más nefasto no es el desempleo en sí, sino el sufrimiento que deriva a su definición-. La ensayista rusa, Forrester, en su tiempo y contexto, propone descifrar como nace este problema hasta nuestros días, es como si toda la civilización humana se tapara los ojos y, si tropieza jamás se levantaría, sino que va seguir rectando en busca de migajas. Pues la pregunta es en qué contexto se presenta el país paralelo a los demás territorios globalmente supeditados al minucioso poder capitalista neoliberal estadounidense – europeo. Una sutil respuesta evoca recuerdos de los años 90, un gobierno totalitario de Alberto Fujimori, el Perú en estos momentos sigue marcado por perder un poder estatal haciendo incapaz a la población de ser partícipe de su historia. “Todo vale, todo cuesta”, con esta frase común, el dinero se convierte en la razón familiar de sobrevivencia en el mundo y el Perú se subyuga a ello, negando la justicia de igualdad en los sectores marginados (90% aproximado). Va mal, las calles urbanas lo demuestran, el campo rural desposeído anhelando existir entre la indiferencia de la gran ciudad.

Desconocer que un sistema impone y existe, es no amarnos. ¿Cuál es la verdad de los hechos?, pues falta información justa. Si no conocemos no amamos y si no amamos muy poco podrá importarnos.

No se puede ser indiferente ante los hechos diarios, la insípida masa rural ha caído y la ausencia de comunicación flagela la sin razón, el mensaje de la ciudad llega engañoso aumentando ganas y debilitando, las tierras.

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